Wednesday, April 22, 2020

PRIMER MES

Estuvimos un mes hospitalizados, mamá recibió en ese tiempo tratamiento intravenoso que le destrozó ambos brazos, ya no había venas que no le tomarán, tenía hematomas en brazos, muñecas y tobillos, durante el primer mes se fue el tiempo entre fiebres muy altas, fuertes temblores, dolores insoportables en las piernas, en el estómago y en la cabeza, comía muy poco, prácticamente nada, tampoco le apetecía comer, ni pedía a su antojo, no expresaba lo qué quería, las ideas iban y venían a su mente sin coordinar demasiado, de pronto comenzaba a contar cosas de su infancia, como el día que comenzó a decir: "Hay que darle vida a lo gallego, antar el himno gallego y tenemos que hacer la paella para honrar a tu abuelo bello: yo revisé en estos días y tenía la receta...", o comenzaba a cantar: "nardos y claveles, manantiales de la ribera, y el victorioso y ardiente sol, canten el himno de la región... valencianos"... luego averigüé que era el Himno de Valencia. Decía: "Jalima, enciende el fuego...esto lo hacían en Orán donde yo nací" y cantaba canciones a la virgen del Pilar.
Cuando vienen los doctores le hacen preguntas y ella responde bien: cómo se llama, cuantos años tiene, dice que es profesora, dice su fecha de nacimiento y ellos expresan que está ubicada, que está bien, pero apenas se dan la espalda comienza a desvariar, habla de Maria Jota su amiga, dice que la va a ir a visitar para comer tostadas y natilla, que le busque la polvera porque se va  maquillar porque debe ir a ver a su amiga... Las amigas la llamaban por teléfono y también mis tías y otros familiares más cercanos fueron a verla, pero yo no quería que la vieran así, estaba convencida de que iba a mejorar.
Ella pedía que la levantaran se quería sentar,  ir al baño,  lavarse las manos, pero apenas intentábamos hacerlo comenzaba a gritar, Si la sentábamos parecía un muñeco de trapo, su cabeza se iba hacia atrás, no colaboraba en nada con la postura ni con nosotros, además que se negaba a asearse, a cepillarse, a peinarse, se disgustaba y me insultaba a mi su hija, pagando conmigo toda su frustración, no lo hacía con los demás, solo conmigo. Al final del primer mes hospitalizada, logramos con mucho esfuerzo hacer la resonancia con contraste, no se quedó quieta ni un segundo pero algo aparentemente salió en el resultado y los médicos decidieron darle el alta.
Nos ubicamos temporalmente en el apartamento de mi suegra que había fallecido meses antes, por estar en una zona céntrica y pensando en que pudiera asistir o recibir terapias de rehabilitación. El camino apenas comenzaba.

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