Monday, February 24, 2020

LA PRIMERA SEMANA


Maquillada en la habitación del hospital y le pedimos una sonrisa…. 11 de octubre del 2017
Los días siguientes al evento principal, pasaron llenos de mucho dolor: dolor físico de mi madre sin ningún tipo de consuelo y dolor emocional nuestro sin poder resolverlo: mamá no dormía, ni quería comer.
Nuestra familia y algunos amigos traían al hospital las más variadas comidas realizadas con gran esfuerzo sobre todo para que llegara caliente, pero mamá apenas si la probaba, la comida del hospital era realmente terrible y la atención médica muy superficial. Es decir a mamá le daban los medicamentos indicados pero nunca nos dijeron cuál sería su estado y solo atendían nuestros requerimientos cuando desesperados buscábamos ayuda: hubo fuertes dolores sobre todo en las piernas, que eran atendidos solo con diclofenac que no aliviaba nada, fiebres altas, que hacían temblar a mamá y para eso mas diclofenac, no dormía y nos dijeron que consiguiéramos ansilan, que no fue fácil pero lo hicimos sin embargo eso tampoco la calmaba, además tampoco había evacuado, el uso de los pañales era un tormento porque ella se los quería quitar y yo no sabía ponerlos, así que la mayoría se rompían, al pedir ayuda o que me enseñaran, la mayor parte de las enfermeras lo hacía con fastidio o se retardaban en mi requerimiento,  así fueron pasando los días, con dolores tan fuertes que se mordía los dedos, le dolían las piernas, el pecho, el estómago, le daban calambres, quería levantarse a caminar y no podía, llamaba a mi papá durante toda la noche. Los médicos le recetaron y dieron unas medias de comprensión, pero ella quiere quitárselas.
Por la fiebre le hicieron examen de orina y debimos salir a la calle a hacer exámenes específicos de proteínas, todo sale bien. No obstante continúa el tratamiento con antibiótico, diurético, anticonvulsivo, ansiolíticos, analgésicos y los bracitos de mi madre parecen un colador porque nunca le conseguían las venas y cuando lo lograban enseguida se le infiltraban. Los recursos del hospital eran realmente escasos, las enfermeras llegaban con los adhesivos envueltos en un lápiz, cortados por pedacitos que se notaba se los contaban. La aguja era la misma, la dejaban dentro de la botella de suero cuando no la estaban usando y la colocan nuevamente cuando toca…. Que angustia, mamá se ha salvado de ese ictus pero no sabemos si en medio de esas condiciones se enfermaría más y aún esperaban que nosotros resolviéramos el problema de la resonancia con contraste.
Mamá hablaba con muchas ideas a la vez, sin embargo podía atender a quienes la llamaban por teléfono, nos reconocía a todos, pedía que le trajéramos cosas de la casa (como sus sostenes), podía responder perfectamente a las preguntas que le hacían como su nombre, fecha de nacimiento, teléfono, número de cédula, sin embargo yo la notaba extraña, las palabras salían de su boca sin orden, como si le hubieran mezclado todos los pensamientos y ella quisiera decirlos todos al mismo tiempo.
Conseguimos hacer una segunda resonancia: carta aval, movilizar ambulancia, etc y el resultado fue el mismo: mamá no se tranquilizó, estuvo moviéndose todo el tiempo y la resonancia no pudo llevarse a cabo.
El miércoles 11 de octubre (una semana del ictus), pude ir a casa a descansar un poco, mi cuñada Zoraima me sustituyó, cosa que agradecí mucho, aunque ahora o me doy cuenta que fue el único día que lo hice mientras duró la hospitalización y ese día dormí profundamente en mi cama, pero llegar a casa sin mamá, recordar ese día en que salimos sin certeza de lo que ocurría, me ocasionó una tristeza mayor y por primera vez también en toda esa semana, lloré mucho. Creo que necesitaba llorar y estar a solas.
Cuando regresé mamá estaba aparentemente mejor, eso me alegró mucho, pero al llegar la noche comenzó el baile de las ideas y palabras, comenzó a pedir que le trajeran el eutirox, que la arropara, que la desarropara, se queja de que le pica la espalda, le rasco y sigue quejándose con mayor insistencia, se queja de dolor de cabeza, sigue la fiebre y comenzó a cantar a la virgen del Pilar, cosa que nos impresionó pues era justamente 12 de octubre, cantaba una jota aragonesa: “Si mi madre fuera mora/ y yo nacida en Argel/ renegara de Mahoma/ sólo por venirte a ver/ sólo por venirte a ver/ humilde y blanca paloma”… luego decía: “Encendían un anafre y llamaban: Jalima! Enciende el fuego…. Esto sucedía en Orán”……

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